Cómo hice mi primera flor de arcilla en miniatura: La Habana

The hand-sculpted clay flower of La Habana in its small pot, held between the fingers

Junto a la puerta de La Habana hay una florecita morada. Fue mi primera flor de arcilla: formas diminutas recortadas con una aguja de modelar, moldeadas una a una sobre la yema del dedo, horneadas y pintadas. Este diario empieza en las calles de La Habana Vieja, con las fotos que hice allí, y termina en el taller: la pared, la puerta y esa flor.

La Habana

La Habana es la ciudad de donde vengo. Estas fotos son de La Habana Vieja: puertas de madera altas en paredes amarillas y de piedra, faroles, balcones y plantas en macetas en la calle.

Yo pasando junto a una puerta de madera verde y alta en una pared amarilla de La Habana Vieja

La plaza de la Catedral de La Habana Vieja vista a través de unos arcos de piedra

Los detalles que me traje

Esta pieza no reproduce un edificio concreto: reúne detalles de distintos rincones de La Habana Vieja. Estas son algunas de esas fotos, junto a lo que acabaron siendo.

Una puerta de madera oscura y alta con filas de clavos, en una pared clara de La Habana Vieja
La Habana Vieja
La miniatura de La Habana terminada, sujeta en una mano, para ver su tamaño
La miniatura

Una puerta oscura con filas de clavos, en una pared clara. La puerta de la pieza es de tablas de balsa, con clavos diminutos.

Una puerta de madera tallada en una fachada de piedra de La Habana Vieja, con el número 303 en una placa pequeña al lado
La Habana Vieja
La diminuta placa con el número 303 de La Habana, pintándose con un pincel fino
La miniatura

El número 303 en una placa pequeña junto a una puerta. En la pieza es un trocito de balsa, pintado a mano.

Un farol de calle en una pared de piedra de La Habana Vieja, sobre una puerta de madera azul y un balcón
La Habana Vieja
Colocando el farol en la pared de La Habana, sobre la puerta oscura con clavos
La miniatura

Un farol de calle en una pared de piedra. En la pieza, es el que le da a la pared su luz cálida.

Una maceta grande de piedra con una planta en una calle adoquinada de La Habana Vieja, junto a una pared con ventanas azules
La Habana Vieja
La flor de arcilla de La Habana terminada en su macetita, pintada de morado, sujeta entre dos dedos
La miniatura

Plantas en macetas junto a las puertas. En la pieza, una florecita de arcilla en una macetita junto a la entrada.

La historia completa de la pieza está en la página de La Habana.

1. Una pared envejecida

La pared es una mezcla de yeso, arena, cola blanca y agua extendida sobre madera. Cuando se secó la lijé un poco y después la pinté a mano para darle ese aspecto gastado.

La pared con textura de La Habana en su marco de madera, antes de la puerta, junto a la paleta de pinturas

2. La puerta

La puerta es de madera de balsa. La corté en tablas, las lijé y las pegué una junto a otra sobre una lámina de balsa de 1 mm. Los clavos de la puerta son clavos diminutos.

Tablas de madera de balsa pegadas una junto a otra para hacer la puerta de La Habana

3. El farol y el número de la casa

El farol lo compré, y es el que le da a la pared su luz cálida. La placa del 303 junto a la puerta es un trocito de balsa, recortado y pintado con acrílico.

4. Mi primera flor de arcilla

Nunca había trabajado con arcilla. Estiré la Sculpey blanca muy fina con un palito de madera y recorté formas diminutas con una aguja de modelar.

Marcando formas diminutas de flor en la Sculpey blanca estirada fina, con una aguja de modelar

Después di forma a cada una sobre la yema del dedo, también con la aguja, hasta que parecía una florecita.

Las horneé en el horno de la cocina.

Diminutas flores de arcilla blanca horneándose en una bandeja en el horno de la cocina

Ya horneadas, pegué cada flor a un tallito verde de alambre forrado de papel y clavé los tallos en arcilla fría dentro de una macetita de barro. La maceta no la hice yo; la compré.

Las flores de arcilla horneadas en una macetita de barro, antes de pintarlas

5. Pintar la flor

Pinté las flores otro día, con acrílico y un pincel muy fino, en un morado intenso.

6. La pieza terminada

La pared, la puerta, el farol, el número y la flor entraron en un marco de madera.

Preguntas

¿Cómo se hacen flores de arcilla en miniatura?

Estira la arcilla polimérica muy fina, recorta formas diminutas con una aguja de modelar y dale forma a cada una sobre la yema del dedo hasta que parezca una flor. Hornéalas, pega cada una a un tallito de alambre forrado de papel y píntalas con acrílico y un pincel muy fino.

¿Se puede pintar la arcilla polimérica con acrílico?

Sí. Cuando la arcilla está horneada y fría, la pintura acrílica agarra bien. Así consiguió su morado la flor de La Habana.

La pieza terminada es La Habana. El diario de mi primer tejado de arcilla está en La Palma, y todas las herramientas que uso, con su enlace, están en el artículo del kit del estudio.

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